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La realidad tendrá la última palabra |
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Para después de 2007, el economista, Carlos Melconián advierte como desafíos macro la recaudación fiscal, sostener el salto exportador en el sector externo, demostrar que se puede vivir entre el crecimiento económico y la inflación |
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1/1/2008 |
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“La intención oficial es que el modelo económico vigente, dado que anda bien, siga en los próximos años. La realidad tendrá la última palabra”. Así pronosticó -en conferencia privada a la que tuvo acceso el equipo de Gente de Campo-, el economista de M&S Consultores, Carlos Melconián, que actuará el Gobierno K en un segundo mandato. Esta explicación viene de la mano de la explicación macro y macroeconómica que hace el economista de este gobierno. La macro se basa puramente en el nivel de actividad: hay una gran caja, que es el elemento más preciado para esta conducción; un superávit comercial a través de enormes reservas en dólares (a cambio del endeudamiento de Estado, porque esto se realiza mediante la emisión de moneda), y un nivel de empleo que va subiendo.
En cuanto a la micro, tenemos la tasa de inflación sostenida en un dígito a través de los controles de precios, una tasa de inversión que deriva de la ecuación rentabilidad privada más negociación sin reglas fijas, y la distribución del ingreso a través de subsidios, retenciones y una política de ingresos.
“Bajo este marco económico, el presidente, Néstor Kirchner, concibe al Estado con la necesidad de acelerar la macro permanentemente y conducir la micro para el logro de los resultados”, destaca Melconián.
Los justificativos para que esta política económica continúe es que da resultados. Hay un triple 9, que es lo que este gobierno buscaba: 9% en reactivación, 9% en desempleo y 9% en inflación. La recaudación es el “capitán” del programa económico, que resulta en un Estado con una enorme caja y un gran poder político. Las reservas internacionales crecen día a día -Kirchner anunció que esperan llegar a los 45 millones de dólares para las elecciones y a los 50 millones para fin de año-, y son utilizadas como un símbolo de fortaleza política. “El mayor logro social es la baja del desempleo”, dice el economista.
Para Melconián, las consecuencias y costos del modelo son “cebar la demanda con un dólar alto, cosa que lleva a un desempleo más bajo, pero a una tasa de inflación más alta”. Para el Gobierno, entre más desempleo o más inflación, se ve como un mal menor al segundo. Pero “se ponen parches para que la inflación no pase a los dos dígitos”, aclara el economista.
El especialista de M&S Consultores advierte que los desafíos a corto plazo que “obligan a un service macro” son: el más importante, la presión de la tasa de inflación, que obliga a hacer malabarismos permanentes para seguir dentro del dígito anual. En segundo lugar, la puja salarial, que está ligada a la inflación, al “distribucionismo” versus la rentabilidad empresaria. Melconián destaca la gran dificultad que presentan los problemas financieros y fiscales que presenta la Provincia de Buenos Aires. Cree que no hay que subestimar “los desafíos que enfrentará en Banco Central de la República Argentina (BCRA) para esterilizar los pesos que emite para acumular reservas y sostener el tipo de cambio”; y piensa que lo más sencillo será resolver los desafíos del programa financiero del sector público.
Para después de 2007, el informe del economista advierte como desafíos macro a la recaudación fiscal, a sostener el salto exportador en el sector externo, a demostrar que se puede vivir entre el crecimiento económico y la inflación. En cuanto a la recaudación fiscal, sostiene que el desafío es sostener el salto recaudatorio sin que se desborde el gasto. “La recaudación lleva cuatro años sin signos de declinación en su tasa de crecimiento, pero no está asegurado el largo plazo -aclara en su informe y agrega- Se recauda bien, pero muy de la mano del ciclo: el salto recaudatorio está sostenido por la reactivación, la suba de la masa salarial, la inflación y el aumento de los precios internacionales. Este es un mix poderoso pero no permanente.”
“El Gobierno sostiene que bajar la inflación sería igual a enfriar la economía. Pero la disyuntiva no es entre seguir a todo vapor y la inflación como mal menor, o la paz de los cementerios. Hay vida entre los extremos”, sostiene Melconián.
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