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AGRO |
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Cuentas que no cierran |
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Por el economista Hugo José Monasterio (*): Trascendió un informe del Tesoro Nacional, que desnuda algunas limitaciones con que tropieza ese organismo |
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10/5/2009 |
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El 27 de abril trascendió un informe del Tesoro Nacional, que desnuda algunas limitaciones con que tropieza ese organismo. En efecto, allí se explicitan los datos correspondientes al primer trimestre de 2009, dejando a la vista que el gasto público subió 28,1% entre enero y marzo, mientras los ingresos crecieron únicamente 14,1%. Y esto calza justo para explicar porqué las cuentas del estado se vienen debilitando.
Para ser más precisos, en este 14,1% que aumentaron los recursos sólo 4,05% provino del crecimiento en la recaudación tributaria, mientras que el 10,05% restante se explica por préstamos de la ANSeS. Al respecto, los 14 puntos que separan a ingresos y egresos son preocupantes por donde se los mire (máxime si se considera que cuando cerró el primer trimestre de 2008, el déficit había sido de apenas 1,41%).
Y en este abril que acaba de terminar el cuadro se mantuvo: si se lo compara con el mismo mes del año pasado, el crecimiento de la recaudación no llegó a 10%, cuando -según el presupuesto- se esperaba al menos una suba de 18,5%.
¿Qué indican estos datos? Que después de las elecciones se vendrá un fuerte ajuste fiscal. En ese sentido, es más que seguro que el gobierno buscará nuevos caminos (aparte del blanqueo y la moratoria) para obtener recursos. De hecho, a pesar del receso parlamentario, el oficialismo estudia un proyecto de ley que aspira a subir las cargas tributarias sobre los rubros "Comunicaciones" (más concretamente, la comercialización de celulares) y "Electrodomésticos" (en este caso no se mostrará como una mera medida recaudatoria, sino como la vía más eficiente para recortar los consumos superfluos de energía).
A la par, está desplegando enormes esfuerzos para conseguir créditos "blandos" del BID y el Banco Mundial (aunque con esto contradiga a toda la política de des-endeudamiento que promovió Kirchner en su gestión). Concretamente, busca dólares que acrecienten las reservas del Banco Central, así como dinero "fresco" para obras públicas -lo cual permitiría liberar recursos acumulados, que el gobierno desea destinar a otros gastos-.
El problema es que la lista de naciones necesitadas es sumamente larga, y -para bien o para mal- pesa mucho el currículum. Además, está claro que los recursos no alcanzan para todos; y por otra parte, entre la adjudicación de cada crédito y su primer desembolso siempre transcurre un tiempo considerable, que seguramente resultará excesivo para los apremios financieros del gobierno.
Es cierto que todavía están pendientes de acreditación los 2.500 millones de dólares por haber aumentado el Fondo Monetario su capital. Pero de ahí a obtener financiamientos adicionales de ese organismo es otro cantar: formalizar un acuerdo implica para la presidenta asumir compromisos muy precisos de gestión económica (y esto, sin dudas, constituye un jarabe demasiado difícil de digerir para Néstor Kirchner).
Entretanto y aunque se sabe que el país tiene asegurado el pago de sus obligaciones de deuda hasta fines del 2009, los desajustes mensuales van prendiendo luces de advertencia en la grilla fiscal. Con el vencimiento del Impuesto a las Ganancias, la recaudación tributaria traerá alivio en el mes de mayo. Pero se tratará del envión final en toda la temporada si la actividad productiva no mejora en serio.
A menos, por supuesto, que aumente la presión impositiva (o se achique la inversión pública, con el costo político de incumplir las promesas electorales y sumar un nuevo factor recesivo a la economía nacional).
Al respecto, engordado por los $ 1.048 millones mensuales que antes recaudaban las AFJP, el superávit de ANSeS se ha convertido en la caja fuerte que el gobierno exprime una y otra vez. Pero no estamos ante una posibilidad eterna: sin ir más lejos, este año deberá afrontar un 18% de aumento en la masa de jubilaciones -y seguramente un ajuste en las asignaciones familiares-. Así, la "vaca atada" de hoy puede convertirse en un acuciante pasivo para los próximos gobiernos.
En otras palabras, va creciendo la lista de definiciones que se acumulan para el resto del año. Obviamente, el día después de las elecciones los gobernadores e intendentes "K" (y también los no "K" que hayan ganado) golpearán las puertas de la Rosada. Y lo van a hacer por dinero, que al poder central cada vez le sobra menos. Así las cosas, ¿no es hora ya de abandonar los orgullos y la política de "CGT única", para intentar en serio un acuerdo global con el campo, la industria y los trabajadores? josemo@speedy.com.ar
(*) Miembro del Grupo "Nutriente Sur"
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