La política de este gobierno es ‘látigo y castigo’

Por Ricardo Jano desde Buenos Aires (*): Esto ha ocurrido con gobernantes de mi partido, para los que hay billetera. Y para los de su propio partido, para los que no alcanza la billetera, hay látigo, que es el castigo.

1/1/2008

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Hice el proyecto de resolución y pedí el juicio político al vicepresidente de la Nación, Daniel Scioli, porque en realidad, con todo este episodio de Skanska, lo que hago es nada más que poner en términos legislativos lo que se sabe. Un ejemplo de eso es las escuchas de la comunicación del Fiscal Carlos Stornelli con el ministro del interior, Aníbal Fernández, que se vuelcan en los considerandos del decreto más desprolijo que pueda registrar la historia argentina, donde se enuncian los considerandos de una anécdota en la que Stornelli llamó a Fernández y le dijo que se llevaba puestos a dos funcionarios y que lo iba a ayudar a Scioli

Yo puedo y debo presumir que si, efectivamente, como dice el decreto y como dicen los Fernández, Scioli ya le habría ofrecido a Stornelli un cargo, que sería el de Ministro de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires en un eventual gobierno suyo, lo que está haciendo es tratar de interceder ante el Fiscal Federal que investiga el caso de corrupción más grande de este gobierno.
En cuanto a si va a prosperar mi proyecto, le digo que si esperara que cada iniciativa parlamentaria prosperara en el recinto, la verdad es que no presentaríamos absolutamente ningún proyecto. Porque existe una mayoría automática en la Cámara de Diputados que impide que prosperen.
De hecho, este año, que es un año electoral, las pocas leyes que salgan serán las que no impliquen gran debate y, fundamentalmente, que vengan del Poder Ejecutivo. Es muy difícil, casi imposible, que una idea parlamentaria de un bloque opositor prospere.”

La obra pública es y ha sido, tradicionalmente, una forma de financiamiento espúreo de la política. No sólo es de este gobierno, sino que viene de muchos otros. Yo he sido intendente de Lobería y, en ese momento, hacía todo por la administración municipal, porque me daba cuenta de que hacerlo todo así (tomando a gente de la Municipalidad) nos ahorraba la mitad de lo que costaba una obra llevada a licitación, porque hay un encuadre jurídico de las empresas que pueden licitar a nivel provincial y nacional, que hace que las que realmente tengan capacidad para alivianar costos no puedan dar el piné. Entonces, la patria contratista no ha sido desmantelada, y mucho menos en la obra pública.”

Soy un optimista crónico, y creo que la Argentina puede tener futuro. Es cierto que estamos viviendo en un tercermundismo que espanta. Hay cosas que no ocurren en un país serio en el mundo. No sólo lo del caso Skanska, sino todo lo que lo rodea: un ministro que dice que un fiscal le dijo, otro ministro que sale en la televisión a decir que le dijeron. Esto es una risa: alguien está mintiendo en la órbita oficial. Si Aníbal Fernández tiene la grabación en la que Stornelli le dice que lo va a ayudar a Scioli, que la muestre. Si no la muestra, y el Fiscal dice que no habló del Vicepresidente, alguien está mintiendo. Pero no está mintiendo la señora de la esquina, está mintiendo un funcionario muy importante de la Nación y el decreto fue firmado por el propio Presidente, Néstor Kirchner. Todos podrían estar implicados.”

Lo que existe es una prédica de muchísima dureza, absolutamente rudimentaria. La verdad es que el Presidente habla desde el atril de la Casa Rosada como un puntero de barrio y me parece que tiene un estilo de gobernar que requiere, indispensablemente, de un enemigo enfrente. Su verdad se convalida eligiendo al malo de la película, que normalmente son sectores débiles. Y ha confrontado con sectores fuertes con los que no le ha ido bien, como con la Iglesia en forma global, y le tocó un Piña en Misiones, o a veces cuando algún obispo se expresa, a Kirchner no le gusta. Pero también creo que está cambiando, y que debería cambiar el Gobierno, porque lo que demuestra la crisis en Santa Cruz es que le empezaron a entrar las balas en términos de que se le animan, que la calle se la ganaron en su provincia. Este gobierno hizo un culto del manejo de la calle, del control. Y también, en el tema de corrupción que ya mencionamos, está claro que si la consigna era: ‘Nosotros no robamos’, ha quedado desmantelada.
Alguna gente podrá seguir pensando que son honestos, pero también es cierto que hay una adhesión utilitaria. A mí no me preocuparía que la gente crea que es honesto, y los votaran porque creen eso. El problema es cuando la tolerancia social hace que se piense que no son honestos, pero que como la economía anda bien, entonces los tienen que votar.”

Creo que cuando se toma la política como una foto, es cierto que el Presidente tenga una gran imagen positiva, pero también ha decaído brutalmente en este último tiempo. El proceso político de acá a octubre es muy difícil de predecir, porque todo esto de las prácticas políticas despreciables que ha tenido este gobierno ha sido la injerencia extraordinaria dentro de la oposición. Esta atomización de la oposición, que responde a patrones mundiales, ha sido incidida, ayudada y operada desde el poder sobre la base de la política ‘del látigo y la billetera’. Esto ha ocurrido con gobernadores de mi partido, con intendentes de mi partido, para los que hay billetera. Y para los de su propio partido, para los que no alcanza la billetera, hay látigo, que es el castigo.”
rjano@diputados.gov.ar

(*) Diputado Nacional por Buenos Aires (UCR) y Miembro del Parlamento del Sur


 

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