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No se puede hacer la plancha |
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Por Rogelio Frigerio desde Buenos Aires (*): Hoy se da un fenómeno que no existía antes y es que hay gente que trabaja y que está por debajo de la línea de pobreza |
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1/1/2008 |
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“El tema energético es actual porque algunos habitantes de la Argentina están sufriendo en carne propia la crisis de la energía, que es producto, fundamentalmente, de la inversión. Hoy por hoy, en nuestro país desde la crisis a esta parte la inversión creció y mucho. Sin embargo, creció en aquellos sectores en los que prácticamente lo único que se analiza cuando se hace una inversión es la rentabilidad . En otros sectores en donde además de la rentabilidad, se fijan en otras cuestiones que tienen que ver con la seguridad jurídica, la estabilidad de las reglas de juego, el clima general de negocios, la cosa es un poco más complicada .
En el caso de los hidrocarburos , se dan las dos cosas en negativo: no hay rentabilidad, porque los precios están distorsionados, y no se dan las condiciones que se requieren para ese tipo de inversiones, que son de muy largo plazo . Por eso no hay inversión, y esto no es porque yo lo considere así, sino que lo demuestran las cifras. Desde que ocurre la distorsión de precios relativos a partir de la devaluación, en algunos sectores de la economía, las inversiones están muy por debajo de lo que eran en el pasado, y en otras, por suerte se han recuperado y mucho.
Hoy hay un nivel de inversión en términos de producto parecidos a lo que era ese mismo nivel antes de la crisis, en el año ’98. Sin embargo, hay sectores que tienen que ver con lo que se llama ‘Electricidad, gas y agua’ para el INDEC, en los que el nivel de inversión está muy por debajo de lo que era 10 años atrás . Hay que dejar de patear para adelante la discusión sobre cómo se acomodan los precios relativos de la economía. Ya hace muchos años que se devaluó, y es necesario que los precios se vayan acomodando. No hay una estrategia para que eso ocurra. Hablamos básicamente de tarifas: en este momento, se cubre con subsidios la distorsión de precios relativos, pero esto evidentemente no se puede seguir en el futuro, porque el frente fiscal en la Argentina, que es el pilar del modelo económico, también se está deteriorando . Teníamos casi un 5% de superávit primario en 2004, y hoy hay prácticamente la mitad, cuando este tipo de superávit es más necesario que nunca para frenar las presiones inflacionarias.”
“En cuanto a cómo se están haciendo las cosas para el futuro, depende de cómo lo comparemos, porque me parece que, obviamente, si comparamos con el piso de la crisis, claramente estamos mucho mejor. Con respecto al ’98, que es el año anterior a la crisis, tenemos cosas que están mejor y otras que están peor. El tema del desempleo está bastante mejor que lo que era en los ’90, pero la capacidad de compra y el salario están por debajo de lo que era en el ’98 , sobre todo porque hoy se da un fenómeno que no existía antes y es que hay gente que trabaja y que está por debajo de la línea de pobreza. Eso no ocurría en los ’90. Lo cierto es que el país vino creciendo en los últimos años, impulsado por el consumo. De hecho, esta es una buena noticia y también una mala noticia, porque si no se cambian algunas cosas, esto es lo que va a hacer insostenible el crecimiento a largo plazo. Si se impulsa el crecimiento por consumo por la demanda, pero no se tiene una oferta que compense esos niveles de demanda porque falta inversión, a la larga vamos a tener presiones inflacionarias que van a hacer que todo se desmorone. La demanda impulsada desde el Gobierno como locomotora de este crecimiento no va a tener su contraparte en la oferta . Esto se está dando hoy, y las presiones inflacionarias tienen mucho que ver con esto. Si el Gobierno no toma cartas en el asunto ya, vamos a tener problemas en el futuro. Sobre todo porque este modelo económico se basa en la competitividad del tipo de cambio: para mantener un tipo de cambio competitivo (más allá de si a uno le gusta o no esta política) se necesita un modelo consistente, y en la Argentina esto tiene que ver con el superávit primario, el ahorro fiscal. En la medida en que nosotros podamos tener un ahorro fiscal importante, vamos a poder sostener un tipo de cambio competitivo. Esto hoy está en problemas, porque como ya dije, el superávit primario está hoy a la mitad de lo que era en el 2004. Hoy, el crecimiento del gasto supera el crecimiento de los recursos que sigue siendo muy importante. Independientemente de si nos guste o no un tipo de cambio competitivo, esto tiene un costo que lo tiene que afrontar el Estado con superávit primario. Eso no se está haciendo y ahí es donde yo veo inconsistencia. El tipo de cambio se sostiene porque el Banco Central compra el excedente de dólares en el mercado, con emisión monetaria. En la medida en que esa compra se haga con recursos genuinos del Estado, es distinto y se va a poder sostener de manera más genuina un tipo de cambio competitivo. Pero también, vamos a sacar a la luz que ese sostenimiento tiene un costo social : vamos a poder tener menos bienes públicos, menos gasto público, en función de sostener un tipo de cambio competitivo. Pero al menos vamos a tener un modelo consistente.”
“Creo que estamos en una oportunidad histórica , como hemos tenido otras en la trayectoria de nuestro país, para realmente impedir por primera vez que nuevamente la volatilidad nos pegue y mal, como ha ocurrido siempre. La Argentina es un país muy volátil, un país que crece durante dos años y después cae en crisis enormes, vuelve a crecer, y así sucesivamente. Esto creo que golpea a toda la sociedad, y sobre todo a la gente que hace negocios. Lo mejor que le puede pasar a nuestro país es eliminar esa volatilidad histórica a la que estamos acostumbrados. Para que esto pueda ocurrir, para que podamos aprovechar además un contexto internacional inédito en la historia del capitalismo (nunca ha crecido el mundo tanto por tantos años como ahora), necesitamos hacer cosas desde la Argentina y aprovechar estas circunstancias. Estamos a tiempo . Tendría que haber una toma de conciencia de que hace falta hacer algo con este modelo económico y que no se puede hacer la plancha y seguir aprovechándose de la herencia, de la suerte y de un manejo más o menos prudente de los temas fiscales. Hay que hacer una agenda y cumplirla, y esto tiene que ver con mejorar el frente fiscal, generar un clima de negocios más propicio para las inversiones, dejar de patear para adelante cuestiones como por ejemplo la distorsión de precios relativos, asumir costos para que a futuro todos podamos beneficiarnos de un país que crece sostenidamente.” rfrigerio@economiayregiones.com.ar
(*) Economista, titular de la consultora Economía y Regiones (E&R)
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