Me decían: no podes hacer política sin ensuciarte

Por la Dra. Diana Maffía desde Buenos Aires: “Uno puede pasar por la política y seguir teniendo los valores altos con los cuales entró”

1/1/2008

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Yo estoy por la Coalición Cívica, el ARI es un partido que forma parte de la Coalición Cívica y está en una mesa interpartidaria. El ARI fue el partido original desde el que Elisa Carrió lanzó este proyecto de una unidad de acción entre una diversidad de procedencias, eso es la Coalición. Pero yo nunca estuve afiliada a un partido político. Trabajé mucho en política universitaria, fui Defensora del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires durante cinco años.

La Coalición Cívica iba como una de las dos listas que apoyaban la formula Telerman- Olivera, entonces, en la inmediatez se podría decir que nos fue mal porque Telerman- Olivera no entraron en el ballotage. Si analizamos un poco más refinadamente: obtuvimos dos bancas en la legislatura, cosa que agradezco muchísimo a nuestros votantes porque fue un gesto de confianza. Yo no soy una persona conocida en el ambiente político, no soy una persona cuya cara, políticamente hablando, sea identificada con algo.”

“Yo comprendo que no se involucren las personas porque yo tampoco me he involucrado partidariamente. Acepté este desafío porque voy como independiente por una mesa de intelectuales que es una de las mesas que forma parte de la Coalición. Hace cuatro años que dirijo el Instituto Hanna Arendt que es el Instituto que creó Elisa Carrió en el 2004 apenas terminó su gestión. Yo acababa de terminar mi trabajo como Defensora del Pueblo, sin pertenecer al ARI ella me ofreció ser la directora académica. Este es un instituto de formación política y ciudadana con un marco de ideas muy amplio. En ese lugar trabajamos esta posibilidad de que desde distintas vertientes las personas llegaran a comprometerse en una propuesta política.”

Es tan cruel la campaña, fue de tan mala fe el diálogo que se produjo, que yo entiendo que la gente se inhiba porque lo que le espera es un trayecto muy duro con reglas muy sucias. Esa es la expectativa, entonces cuando yo empecé a trabajar en política académica y cuando fui Defensora del Pueblo me decían: no podes hacer política sin ensuciarte, y la verdad es que pude: diez años de política académica, cinco años de Defensoría del Pueblo y llego a la legislatura con una carpeta que nadie puede decir ‘Diana Maffía tiene este problema negativo’, como se están sacando de otros. Mi expectativa es estar cuatro años en una banca y poder incitar a los jóvenes a comprometerse en política y decirles: uno puede pasar por la política y seguir teniendo los valores altos con los cuales entro. No es que en el medio tengamos que declinar valores. Digo esto por lo siguiente: ahora estamos en una propuesta de ballotage entre dos listas y se pretende que interpretemos que son una lista de izquierda y una de derecha. Esto lo procura el gobierno porque le conviene quedar como la izquierda progresista, para lo cual en primer lugar tiene que eliminar cualquier izquierda que se oponga a él. Kirchner maneja su discurso por un lado y sus manos por el otro. Hace de derecha y habla de izquierda. En lo económico es bien conservador, no hay propuestas y hay una gran exclusión social en el país. Ninguna persona de izquierda admitiría el grado de exclusión social que hay en el país, porque lo primero que tenemos que pensar son políticas sociales y educativas. Dos factores que para la política de izquierda son primordiales”.

Además la campaña es Kirchner- Macri. Si el presidente no confía en su candidato de la ciudad, por qué tenemos que confiar las personas de la ciudad. Si él no confía en que Filmus, que es un hombre inteligente, capaz, preparado… También pensemos que como ciudadanos consideramos que la fortaleza es imponerse sobre el otro y que la debilidad es el diálogo. Hay un concepto distorsionado de poder.”

“Con respecto al tema de la mujer, yo creo que si lo medimos en términos de diez o quince años ha habido un avance espectacular en el sentido de que las mujeres como colectivo, han conseguido mucho. Pero hay que tener en cuenta que además de nuestra condición de mujeres portamos otras identidades de clase, de etnia, de condición laboral, de educación, entonces somos mujeres muy diversas.”

Con respecto al masivo acceso al mercado de trabajo, yo recuerdo cuando Cavallo decía que no es que había desocupación, sino que las mujeres al pedir trabajo habíamos distorsionado el campo, ese no fue un comentario feliz. El acceso masivo, la formación: las mujeres hemos llegado muy lejos. Yo soy Doctora en filosofía cuando comencé la carrera de filosofía un profesor me dijo: ‘pero qué hace usted en esta carrera, no sabe que las mujeres no pueden ser filosofas. Y yo dije: yo voy a estar en su cátedra y la verdad es que hace 26 años que ocupo esa cátedra, con lo cual, podemos avanzar y desempeñarnos en, prácticamente, todas las profesiones. En esos aspectos diría, avanza. Pero no cometamos el error de pensar que esto significa logros en cuanto a la felicidad de las mujeres, porque hay otros aspectos en los que no hemos avanzado. En particular no hemos avanzado en los roles de la vida privada, los roles domésticos: las ideas que hay con respecto a una pareja, una familia, la crianza de los hijos, todavía es muy conservadora.
Yo creo que hay una crisis también de la masculinidad. Nosotras las mujeres tuvimos una crisis en el siglo XX. Pero en lo que se refiere a los varones, ellos no han revisado su rol, pero no porque desde el feminismo no hayamos logrado persuadirlos de revisar las construcciones de la masculinidad. Ellos deberían ver esos estereotipos, ver de qué manera se cargan también estereotipos en los varones que hacen que sea más difícil tener diversidad de elecciones de vida.”

También hubo un aspecto de crisis por la masiva perdida de trabajo de los varones. La identidad masculina está muy vinculada con su rol laboral y de proveedor de la familia. Salirse de ese lugar es perder un poder vinculado a la masculinidad. Creo que revisar eso es esencial, ver cuáles son los roles dentro de la familia para que el varón no sienta que no si puede sostener él solo una casa es menos masculino y que si la mujer trabaja o tiene prestigio no es menos femenina ella o no es menos masculino él por acompañar a su mujer.
Hay otro aspecto y es que las mujeres estamos, de todas maneras, muy retrasadas en algunos sentidos. Según la OIT la Argentina es el país de América Latina (pensemos que América Latina es la región más desigual de la tierra) mas desigual en condiciones laborales entre varones y mujeres. Las mujeres tienen mucho menos acceso al crédito, a la propiedad de la tierra.”

Hace tres años había una ley en la ciudad de Buenos Aires que no se cumplía que es la Ley de Salud Sexual y Reproductiva. Había pasado un año desde su redacción, se había sancionado, y al año de esto, cuando hice una investigación desde la defensoría preguntando en los hospitales cómo había incidido la ley, estaban trabajando exactamente igual que un año antes, entonces mi propuesta fue hacer un trabajo exhaustivo de investigación en torno a esto. Para eso tuvimos que pedir apoyo externo, porque el dinero público hay que destinarlo a atender al público, la investigación incide a largo plazo en el sentido de que si yo quiero hacer una política pública primero tengo que tener un diagnóstico de la situación. Ese diagnóstico es el que trazamos, para eso hubo que entrevistar a todos los jefes de servicio de todos los hospitales públicos de la ciudad de Buenos Aires y centros de salud, que en total son casi 50. Hubo que entrevistar a todos los efectores de salud de los servicios de ginecología y obstetricia que son aproximadamente 800 personas, y entrevistar a 650 pacientes para ver el grado de satisfacción y algunas características de este proyecto. El resultado, curiosamente, fue más crítico por parte de los efectores de salud que de las pacientes, pero eso tenemos que medirlo de la siguiente manera: los ciudadanos y ciudadanas esperamos tan poco del Estado que lo mínimo que nos brinda ya nos da un alto grado de satisfacción.”

Acaba de salir una investigación sobre aborto en la Argentina y es preocupante porque cada parto y medio tenemos un aborto y el índice de abortos es muy alto, lo cual nos tiene que hacer preocupar por dos cosas: primero porque las que mueren son las pobres. Segundo porque estamos clandestinizando abortos que son legales, es decir, abortos que deben ser atendidos en el hospital público porque son producto de una violación, un riesgo para la salud, en estos casos los jueces no tendrían que intervenir. La idea de hacer intervenir a un juez es un salvoconducto de los médicos que es inconstitucional. El código penal no dice que haya que pedir permiso judicial. Poner una barrera judicial en el acceso a un derecho como es el derecho a la salud, es inconstitucional y es un error sistemático, no inocente de los hospitales públicos. Transformamos en clandestino un aborto que debería ser atendido en el sistema de salud público. Y el tercer elemento es cómo hacer para que una mujer no llegue a tener que estar en el conflicto de tener que decidir un aborto, porque el aborto es la decisión entre dos males: la interrupción del embarazo y un embarazo no deseado, una maternidad no deseada. Cómo hago para que la mujer no llegue a un embarazo no deseado cuya alternativa en todo caso puede ser resuelta por un aborto: ahí necesito: educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir, que es lo que planteamos en la campaña por la despenalización del aborto hace muchos años.”
dmaffia@institutoarendt.com.ar

(*): Legisladora electa de la Ciudad de Buenos Aires por la Coalición Cívica


 

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