El paradigma del sector energético ha cambiado

Estamos viviendo problemas energéticos, y los vamos a seguir sufriendo durante unos años

1/1/2008

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Por el Ing. Gerardo Rabinovich (*)

Este sector, a diferencia de otros, tiene la particularidad de que transcurre en el largo plazo. Y el largo plazo son muchos años. Construir y poner en servicio nueva infraestructura en el sector lleva 3, 4, 5 años, y si no se inicia hoy, muy difícilmente la tengamos lista en lo inmediato. Nosotros, desde ya hace 3 o 4 años atrás diagnosticamos una situación de crisis en el sector energético, que se manifiesta en emergencia permanente con episodios agudos: en diciembre ha habido problemas de suministro eléctrico, en febrero hemos llegado a un nuevo record de consumo de potencia y energía. El sistema está trabajando al límite, y esto se va a mantener durante todo el año y parte del año que viene”.

No hay inversiones. El sector sufrió una transformación muy importante durante los ’90, que transfirió el dominio desde el sector público al privado y cambió las reglas del juego. A partir de esa década había síntomas de falta de inversión. La crisis de 2001 agudiza estos problemas y, desde entonces y sin transparentar las nuevas reglas del juego, hay una voluntad desde el Estado de volver a cambiar los patrones de funcionamiento del sector y que el sector público vuelva a tener participación importante en el ‘qué hacer’ de la vida energética.
Con todos estos problemas: tarifas congeladas desde la crisis, no se han renegociado los contratos o se ha hecho tardíamente, hay un manejo que es ajeno a la lógica propia del sector y que ha impactado en el funcionamiento de las empresas e incluso en la viabilidad desde el gobierno de llevar a cabo estos proyectos”.

“Todos los mayores costos, derivados del aumento de los precios del petróleo y de los combustibles durante todo este tiempo se han volcado sobre el sector industrial. Los mayores costos relativos a la escasez de determinados combustibles como en el caso del campo el gasoil, se ha manifestado fundamentalmente en el interior del país con incrementos en los precios que no se han reflejado en la zona metropolitana, en los surtidores".

"El paradigma del sector energético ha cambiado. La Argentina era un país que tenía una gran vocación de consumo de gas natural. Las reservas de gas natural están disminuyendo en términos relativos, este recurso es cada vez más escaso y caro. Los combustibles líquidos han crecido: el petróleo, que en el año 2001 costaba 20 dólares el barril, hoy cuesta 60. Entonces, tenemos energía más cara, más escasa, con un sistema institucional y empresario que no está puesto a punto”.

“El año pasado se sancionó una ley de biocombustibles, que pone un 5% de biodiesel y etanol en la mezcla de combustibles fósiles -que van a aparecer en el país recién en el 2010-".

"Los biocombustibles no son una solución al sistema energético. Aun al precio de 60 dólares el barril de crudo, el biocombustible sigue siendo caro y no competitivo con respecto a los combustibles fósiles, por lo que necesita de este tipo de normas, leyes y reglamentaciones para poder entrar en el mercado”.

Los problemas con las naftas no pueden ser eternos. En la medida en que la Argentina vaya a requerir en los próximos años mayor dosis de combustibles y de petróleo importado, va a tener que ir alineando sus precios a los del mercado internacional y, por lo tanto, en algún momento va a tener que actuar sobre los combustibles líquidos. Pero hay que aclarar que el mercado internacional es muy volátil, sus precios fluctúan. Nosotros estamos con precios congelados, relativamente lejos de los internacionales”.

“Más allá de los que menos tienen, porque para ellos se puede legislar y se pueden fijar regímenes de tarifas que permitan subsidios explícitos hacia quienes los necesitan, hay determinados sectores de la sociedad para los cuales las tarifas están congeladas. Es absolutamente irrisorio lo que están pagando por la luz y por el gas cuando hay sectores muy necesitados que consumen gas licuado, para los cuales los precios se han ajustado al principio de la crisis a valores internacionales, y para los otros no ha existido esta facilidad. Los ajustes, en algún momento, se tienen que hacer”.
iae@iae.org.ar

(*) Director del Instituto Argentino de Energía “General Mosconi”

 

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