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Intentamos resolver los grandes problemas que afectan a la humanidad |
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Por Flavio Fuertes desde Buenos Aires (*): Convocamos a las empresas para hacerlo |
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1/1/2008 |
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“Nosotros estamos promoviendo una iniciativa que lanzó el anterior Secretario General de Naciones Unidas que fue Kofi Annan, que es una iniciativa orientada a involucrar al sector privado, es decir a las empresas, en la resolución de grandes problemas que afectan a la humanidad. Estos problemas fueron tradicionalmente tratados por Naciones Unidas: la reducción de la pobreza, la lucha contra la degradación del medio ambiente, las desigualdades sociales, el estímulo de la paz. Básicamente lo que hizo Kofi Annan ocho años atrás, fue una invitación a las empresas a empezar a preocuparse e involucrarse por estos grandes problemas. Dado el crecimiento del poder económico que, en los últimos 30 años, tienen las compañías y el impacto que tienen sus operaciones sobre el bienestar y la calidad de vida de toda la humanidad, se volvía indispensable, para poder alcanzar objetivos como los que promueve Naciones Unidas, que el sector privado tomara acción en estos temas. Esto mismo estamos promoviendo nosotros acá en la Argentina hace tres años. Cómo hacer para que las empresas empiecen a preocuparse por los temas sociales, ambientales y de derechos humanos y los vayan incorporando en su agenda y en su estrategia de negocios. Estamos convencidos de que ya no es bueno ni necesario que las empresas solamente hagan dinero sino que atiendan a la forma en que se hace dinero, la manera en que se hacen los negocios.”
“La forma en que nosotros trabajamos es la de promover una serie de principios. Son 10 los principios que componen el Pacto Mundial de Naciones Unidas. Lo que solicitamos a las empresas es que respeten estos 10 principios a la hora de hacer sus negocios. Éstos están vinculados con la defensa de los derechos humanos, con la defensa de los estándares laborales que promueve la Organización Internacional del Trabajo, la lucha por el medio ambiente y, fundamentalmente, la lucho contra la corrupción en todas sus formas, tanto en el ámbito público y privado. “
“Hoy estamos trabajando con un grupo de Organizaciones de la Sociedad Civil, Universidades y un grupo de empresas con las que tratamos de promover, difundir y tratamos de incluir a cada vez más empresas para poder conformar una red relativamente grande. Las empresas que se involucran participan de reuniones con nosotros para después, iniciar un proceso de revisión y análisis de la visión estratégica que tiene la compañía y vemos si las distintas políticas, la política comercial que tiene la compañía, la política de contratación de recursos humanos, la política ambiental, la política de desarrollo de proveedores está alineada y respeta estos principios. Lo que es necesario, es revisar toda la estructura del negocio y alinear la estrategia de una compañía con estos 10 principios del Pacto Mundial. Si esta revisión da como resultado una diferencia entre lo que se tiene como política y los principios, ayudamos a que se llegue a una concordancia. Esto lleva un nivel de deflexión al interior de la compañía, muy profundo que demanda un gran nivel de decisión por parte de los ejecutivos. Por eso, en general, trabajamos con las cúpulas de las empresas. No es posible hacer este ejercicio de abajo hacia arriba. Tiene que tratarse desde el nivel más alto de la cúpula empresarial. Luego, lo que vamos pidiendo a las compañías es que vayan informando anualmente sobre los progresos que vayan realizando en la internalización de estos principios, tanto hacia adentro como en su trabajo hacia fuera. Hay que tener en cuenta que las empresas tienen un gran impacto en sus vinculaciones con otros proveedores, con la comunidad, con otros actores sociales.”
“Los gobiernos también juegan un papel en todo esto. Cada vez más se está discutiendo cuál es ese papel. En los últimos dos o tres años ha habido un debate muy importante, comenzando en Europa y que ha continuado en América Latina, acerca de si los gobiernos deberían regular este tipo de conductas empresariales vinculadas con la RSE o si deberían tener otro tipo de actuación. Nosotros creemos que cada vez más son los mismos mercados que están imponiendo condiciones que van a hacer obligatorio para una compañía operar los negocios de esta manera en el futuro. Creemos que los gobiernos deberían crear condiciones de los negocios para que se puedan desarrollar estrategias de RSE. Deberían ayudar a identificar buenas prácticas empresariales, por ejemplo, en el ámbito de la promoción del trabajo decente o, por ejemplo, lo que está vinculado con el desarrollo de proveedores y los derechos humanos. Creo que esa debería ser la función de los gobiernos, fundamentalmente lo que un autor americano – Joseph Knight – llama el poder suave de los gobiernos. Es decir, cómo se puede usar este poder suave de los gobiernos para promover este cambio en la cultura y en la manera de hacer negocios por parte de las compañías.” flavio.fuertes@undp.org
(*) Miembro del Pacto global Mundial Programa de naciones unidas para el desarrollo
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