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Todos los años son políticos |
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Lo que ocurre es que este es un año electoral. Entonces, es muy importante porque estamos eligiendo a nuevas autoridades. |
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1/1/2008 |
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Por Sergio Berensztein desde Buenos Aires (*)
“Todos los años son políticos, porque nuestra vida en sociedad es una vida política. Lo que ocurre es que este es un año electoral. Entonces, es muy importante porque estamos eligiendo a nuevas autoridades. En la democracia, regularmente esto ocurre cada dos o cuatro años, y es el momento donde los ciudadanos tienen que expresarle a los gobernantes su confianza o no. Ahí, se renueva el pacto de legitimidad, que es la base de todo el sistema democrático. Esto es central para el funcionamiento de nuestra sociedad; pero no alcanza sólo con eso, y la vida en democracia necesita que participemos cotidianamente. Lo importante es tener en cuenta que es mucho lo que se decide este año, pero no es todo. Lo más importante sea tal vez nuestra conciencia ciudadana y cómo construimos o no una sociedad democrática con nuestra contribución cotidiana.”
“Efectivamente estamos en un año peculiar, porque un año electoral es un año, en general, bastante volátil en términos de la preferencia de la opinión pública: aparecen candidatos nuevos, las campañas electorales influyen -al menos en el margen- en el voto de los ciudadanos. Y lo que se está dando en este caso es una situación peculiar, porque hay algunos conflictos que hasta ahora no habían erosionado de manera determinante la confianza en el Gobierno y la imagen presidencial, y de a poquito están empezando a hacer mella. En particular, se combinan algunos factores. El más importante es la inflación, que está dejando de ser controlada por el Gobierno, sobre todo los productos alimenticios, la canasta escolar, el precio de los colegios. El Estado ha reaccionado de manera torpe, manipulando los datos del Indec, echando a la gente a cargo de elaborar el índice de precios al consumidor –lo cual, por supuesto, es matar al mensajero-; y esto está pegando, sobre todo, en aquellos sectores que tienen un consumo que va más allá de los productos que están controlados, los de la canasta básica. Entonces los sectores medios y medios-altos están empezando a sentir en sus bolsillos que el Gobierno les miente, que lo que les dicen por los diarios no se condice con la realidad.”
“El segundo punto es la inseguridad, que tampoco es una cuestión que este Gobierno ni siquiera trate de forma efectiva. En el discurso de apertura de sesiones ordinarias del Congreso de la Nación, el presidente, Néstor Kirchner, habló por más de dos horas y, sin embargo, no hizo mención alguna a la cuestión de la inseguridad, que en todas las encuestas aparece como el problema más grave que tenemos todos los ciudadanos. Hay un principio de autismo, de negación del tema de la seguridad, que, obviamente, no sólo en la Ciudad de Buenos Aires, sino que en el Gran Buenos Aires en particular, es un problema gravísimo.”
“El tercer elemento es una reacción de acumulación de gestos y decisiones autoritarias o discrecionales, que el Gobierno ha tenido siempre, pero que en este contexto de creciente malestar están empezando a hacer un poco más de efecto.”
“La verdad es que estamos ante una administración muy sólida, muy fuerte, sobre todo en los sectores de menores recursos y también en aquellos sectores donde el trabajo se ha recuperado más. Ahí, el Gobierno sigue teniendo sus principales fuentes de apoyo.”
“En términos relativos, en la Capital Federal es donde más bajó la confianza de la gente en esta administración. Pero sigue estando bastante alta: casi el 50% de la población tiene una imagen positiva del Gobierno. En este distrito, que es donde se concentran los salarios más altos, es donde se adelantan las tendencias que luego se expanden a nivel nacional en términos de opinión pública, por el efecto de los medios de comunicación, porque están concentrados en Capital Federal. Lo que ocurrió con el ex presidente, Carlos Menem, allá por el año 95 o 96, que la gente empezó a cansarse de la corrupción, de la frivolidad, está empezando a pasar aquí también, aunque, por supuesto, son rasgos muy iniciales. Hay que ver si esto se confirma o no en los próximos meses.”
“Estamos en el inicio del año, y no sería prudente hablar de una tendencia, o si simplemente es un malestar que puede en algún sentido quedar marginado o postergado en el contexto de una recuperación económica que sigue muy fuerte en todo el país.”
“El Presidente tiene muy buena imagen, y su esposa, Cristina Fernández, también tiene muy fuerte intención de voto. En la elección presidencial, para hoy, ambos ganarían en primera vuelta. Sin embargo, el Gobierno tiene imagen más baja. Lo que ocurre es que la gente entiende que es un gobierno que tiene capacidad para resolver problemas, pero también sabe que la manera en que se encara esa resolución no es muy prolija: que hay problemas de corrupción, que hay mala adjudicación del gasto público, que hay mucha influencia de algunos grupos de presión como los piqueteros o Hugo Moyano. Se ve que es un gobierno que no es ni muy transparente ni muy prolijo, pero a diferencia de las administraciones previas, este es un Gobierno que hace y eso es premiado por la sociedad. Venimos muy mal acostumbrados a gobiernos muy malos.” sberensztein@poliarquia.com
(*) Analista político de Poliarquía Consultores
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