Pareciera que hoy exportar está mal

Por Gustavo Lazzari, economista (*): La gran crítica de este modelo económico es la oportunidad perdida

1/1/2008

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“Estamos en el medio de lo que nosotros denominamos una suerte de Crisis de la torpeza. Es una crisis absolutamente gratuita que, no solamente, pudo haberse evitado, sino que se pudo haber resuelto al inicio de la crisis. Es como esas peleas familiares que empiezan por una pavada y terminan todos en el fondo tirándose con los platos. En Argentina estamos, hoy, en un escenario que nosotros llamamos de “no retención del gasto”, parafraseando la cuestión con las retenciones, porque en realidad el modelo económico se basa en una explosión del gasto publico que, en algún momento iba a ser in financiable. Estamos hablando, contra el 2001, de un incremento del 260% en el gasto público. De esto, uno no toma percepción hasta que tiene que pagarlo. Imaginemos que en cualquier casa aumentemos el gasto por 3 y no tenemos los ingresos para sostenerlos en el período siguiente. Eso es lo que le pasó al gobierno ante el anuncio de las retenciones. Lo que el gobierno vio fue que, para este año, más o menos las cuentas daban pero el superávit primario no iba a ser lo deseable: tenían que sobrar 4 puntos del producto para poder pagar los intereses de la deuda tranquilamente. Cuando esto empezó a ser un nubarrón, fueron al sector que pensaron que menos problemas iba generar y decidieron aumentar las retenciones. Hay se cruzaron con un problema, que el sector no soportaba más aumentos de retenciones. No es que no soporta de ganas. El problema es que se pone en riesgo la rentabilidad y la inversión y el trabajo del sector creador de riqueza que es el campo. Entonces, llovió sobre mojado. En lugar de apagar el incendio, lo incentivo. Hoy tenemos un problema de enorme magnitud. No tenemos que minimizar el problema que tenemos con el campo porque habla de un manejo y de empezar a discutir el modelo.

“La preocupación no es menor. Estamos, primero, desaprovechando una oportunidad extraordinaria. Además, estamos metiendo los goles en contra. En términos futbolísticos, contra rivales que nos duelen. Yo creo que, por ejemplo, Brasil nunca esperó que Argentina haga lo que está haciendo con el sector agropecuario, porque en realidad, estamos subsidiando a Brasil, Uruguay, Canadá, Australia, a todos nuestros competidores directos en materia agropecuaria. Tiene, aparte, un costo ético. Argentina no puede darse el gusto de no alimentar al mundo y no alimentar a su propia población. Argentina está creciendo un 8%. Lástima que los datos no son tan transparentes como para poder hacer proyecciones claras. De ese porcentaje, hay 4 que claramente es puja internacional. Lamentablemente el crecimiento es empuje de afuera. Acá estamos afectando ese empuje. Yo creo que a una estimación a ojo, y sin la transparencia que es tan importante para la economía, estos dos o tres puntos de crecimiento real se van a acabar. Le están pegando al núcleo de la productividad Argentina. Todo lo demás, son acompañantes de esta gran locomotora que es la productividad agroindustrial agropecuaria que está toda afectada en su seguridad. Por las inconsistencias con el campo. No darle gasoil al campo es casi como hacer un paro. Sacarle la renta al campo, desincentivar las zonas de producción… Es decir, con retenciones del 20%, el Chaco siembra, cuando son del 30%, ya no siembra más y Santiago del Estero que había empezado, tampoco. Se está sacando producción por el solo hecho de querer exprimir un poco más la naranja. Creo que Argentina tiene que pensar que en dos o tres año tendríamos que duplicar el número de toneladas que producimos.”

Por otra parte, el gobierno está en esta tesitura infantil de considerar que dar una marcha atrás es un símbolo de debilidad. El iceberg no es de papel, el iceberg es de verdad. Yo estoy seguro de que no pierde un voto el gobierno si arregla con el campo. Entonces, no tiene costo arreglar con el campo, salvo ideológico. Pongo un ejemplo futbolístico. En el mundial del 2002, Bielsa decía que no podían jugar Crespo y Batistuta junto. En el último partido no los puso porque se jugó por sus convicciones. No hubiera sido un símbolo de debilidad si los ponía, quizás también perdía pero por lo menos, cumplía el deseo de la gente de lograr un acuerdo. Al final, fue peor. Acá pasa lo mismo. Es jugar con fuego en un país que se quemó muchas veces. Acá, también, hay un problema filosófico en el enfrentamiento. Estamos armando dos veredas entre gente improductiva y gente productiva. El discurso de la presidente siempre es “La suerte que tuvieron los del campo…”, ¿qué suerte? La suerte no existe, la suerte te la hacés vos. El tipo del campo se la está jugando. Cuando le va mal, el gobierno tendría que decir, a llorar a la Iglesia, y cuando le va bien, pagame. Ahí se acaba la relación gobierno- productores. Pero si te va bien y encima lo querés saquear un poco más, no te quejés de que el tipo no quiera laburar. Me gustaría tocar el argumento central del gobierno que apunta a sacar la renta extraordinaria. La renta extraordinaria es de todos los argentinos y no del campo. Llevemos ese argumento a todas las demás profesiones. Un periodista exitoso, gana un poquito más, el gobierno dice “Este poquito es mío”. Un jugador exitoso, mete dos goles…el gobierno se lleva la diferencia.”

“Estamos haciendo las cosas para atrás, estamos cambiando el sentido de las palabras. Pareciera que hoy exportar está mal. Esto es la crisis de la torpeza. ¿Porqué un almacenero no puede cerrar la puerta y un país puede? Adam Smith hace 250 años decía “Lo que es válido para un jefe de familia, difícilmente deje de serlo para un jefe de Estado.” A una familia no se le ocurre cerrar la puerta. A un Estado sí. Yo creo que la gran crítica de este modelo económico es la oportunidad perdida.”
gdlazzari@infovia.com.ar

(*) Director de Políticas Públicas de la Fundación Atlas
 

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