Reenfocar nuestra energía

Por Osvaldo Cado, economista de Prefinex (*): Tenemos que rediscutir nuestra matriz energética, inlcuso, como gesto redistributivo

1/1/2008

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Estuvimos analizando particularmente el esquema de subsidios, más que nada por el tema del campo y la redistribución de la riqueza y lo que pudimos detectar es que de los 34 mil millones de pesos que se destinan a subsidios a los alimentos, transporte y energía, aproximadamente el 40% termina yendo al 30% más acomodado de la población. Esto quiere decir que 14 mil millones de pesos que en definitiva son casi como 4 mil millones de dólares, más del doble que lo que se iba a recaudar adicionalmente en concepto de retenciones, estarían dedicándose a personas que podrían quizás en un esfuerzo un poquito mayor en pagar un poquito más caro, transporte un poco más caro o incluso pagar por los alimentos lo que valen.”

“Si bien en términos absolutos, el 30% que menos tienen recibe 20 mil millones de pesos contra 14 mil millones de pesos del 30% más rico, al ser más personas los que menos tienen, cuando uno divide esos montos por la cantidad de gente – hablamos de 15.6 millones de personas que ganan por debajo de 2 mil pesos – lo que pasa es que en términos per capita el subsidio que recibe la persona de bajos ingresos es muchísimo menor que el que recibe la persona de altos ingresos. Esto tiene una consecuencia adicional y es que esa plata que la clase más acomodada recibe en forma de subsidios, en forma casi indirecta, se terminan destinando a otro tipo de consumo y se termina generando una inercia inflacionaria que sabemos que genera, a su vez casi un millón de pobres por año.

“Las estadísticas públicas en lo que son datos fiscales no son buenas, ni hablar de las provincias donde los datos son muy pobres y vienen con seis meses de atraso. Justamente la parte de subsidios está encuadrada dentro de lo que la contabilidad nacional llama transferencias corrientes y solamente de esas transferencias corrientes hay 34 mil millones que uno puede diferenciar de manera clara. Quizás después hay un resto que está encuadrado dentro de otro que son cuentas que van sumando residuos y que suman aproximadamente 12 mil millones de pesos. Esto no quiere decir que hay algún tema irregular pero si pensar que por ahí podríamos hacer algo respecto de las estadísticas públicas y específicamente de las fiscales que son las que muestran en qué se gasta la plata que pagamos en impuestos. Yo no soy un defensor acérrimo de este gobierno pero esto no es algo nuevo. La poca transparencia en las estadísticas públicas fiscales viene ya de hace 20 años. No es un problema que se puedan achacar específicamente a este gobierno. El tema es que en este gobierno se potenció porque en forma inédita en Argentina, un Estado está contando con recursos, afortunadamente, para hacer más obra pública y para redistribuir más. Eso generó que se pusiera más el ojo sobre las cuentas fiscales. Está bien demandar más transparencia.”

“La medida de los aumentos de tarifas anunciada en los últimos días es una medida importante, no tanto por lo que el gobierno va a ahorrar en concepto de subsidios que no deben superar los 500 millones de pesos, teniendo en cuenta que a la energía se dedican 20 mil millones aproximadamente, pero sí es una señal de testeo hacia el público para ver cómo reacciona ante los aumentos y eventualmente puede llevar a otros aumentos que pueden ser necesarios. Creo que hay un error de comunicación, generalmente cuando hay aumentos tiende a darse mucha importancia al aumento relativo pero no se habla nunca del monto absoluto. Por ejemplo en el monto del gas, un aumento del 20% puede ser de entre 5 a 30 pesos por mes que para una persona que gana más de 2000 pesos por mes, no es significativo y que puede llevar a un consumo más racional de la energía, hoy en que el mundo se debate la cuestión de la escasez de la energía.

“La matriz energética argentina está apoyada en el gas. El gas se usa hoy para todo y por eso es un tema fundamental. Sobre todo cuando se ve que en las villas la gente paga 4 veces el gas de lo que lo paga cualquiera en cualquier barrio de clase media en la capital federal. No es solamente una necesidad estratégica sino también una medida de justicia redistributiva. Además hay que tener en cuenta que en Buenos Aires y la Capital Federal se paga la energía la mitad que el promedio nacional. No solamente hay una distribución regresiva en materia de energía sino que es significativa desde el punto de vista geográfico. El interior del país está subsidiando y financiando el consumo de energía de la Capital Federal y el Gran Buenos Aires. ”
ocado@prefinex.com.ar

(*)Economista de Prefinex


 

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